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Miércoles 16 de julio de 2008
Por Ariel Brown
Bolivia a Golpe y Contragolpe
Corriente Praxis

Durante los actos del 199º aniversario del primer Grito Libertario de América en la ciudad de Sucre, un grupo de matones universitarios condujeron a golpes a 20 campesinos, en su mayoría ancianos, hacia la plaza principal donde fueron obligados a quitarse la ropa y arrodillarse para pedir perdón por ser Kollas. La derecha en Bolivia se organiza con el objetivo de derrocar al gobierno indígena de Evo Morales. Los sojeros del oriente boliviano y una minoría capitalista dicen ser bolivianos mestizos discriminados por un gobierno indio, centralista y autoritario que quiere volver al país a la economía incaica y no les permite desarrollar la libertad de mercado necesaria para que el país se desarrolle. Pero no hay mestizos entre la clase capitalista boliviana. Hay unos pocos extranjeros y unos pocos terratenientes del oriente que, sin bien son bolivianos, son blancos descendientes de europeos que promueven la preservación de su raza como lo hacían los nazis alemanes. El complejo sojero que exige libertad de mercado absoluta comparte esa demanda con la burguesía agraria de Brasil y Argentina, que pretenden capturar las rentas extraordinarias bajo la lucha “libertaria” contra el “estado autoritario”. Cuentan con el apoyo político y económico de la embajada yanqui, así como con el poder mediático con el que traman operaciones para desestabilizar al gobierno. Esta derecha ha dado una demostración de fuerza al realizar en la ilegalidad y sin ningún reconocimiento internacional una sere de referemdums autonomicos en la llamada media luna. Aunque los resultados fueron favorables a la derecha no fueron los esperados, en Santa Cruz, Beni y Pando, y recientemente en Tarija recibieron un rechazo cercano al 50% y la población leal al gobierno se hizo sentir. De cualquier manera de conjunto los sectores más reaccionarios lograron, bajo la bandera autonómica, reafirmarse como una fuerza política amenazadora. El gobierno no alcanzó a actuar de manera unida.

El Gobierno de Bolivia encabezado por Evo Morales Ayma es el resultado del proceso de lucha y organización que ha puesto en retroceso la avanzada neoliberal en la región. La defensa de la coca, las batallas del agua y del gas, el levantamiento de octubre, etc. fueron la base para el ascenso del MAS al gobierno, que se dio por una voluntad colectiva de los movimientos sociales para acceder al poder político y, desde allí, pasar a la ofensiva. Las clases dominantes han sido desalojadas del Palacio del Quemado, no lo sienten como suyo, aunque las bases sociales del estado no han sido modificadas. Tampoco el contenido de clase del estado boliviano, persigue el objetivo, según el vice Lineras, de un capitalismo andino. El gobierno ha tomado algunas medidas populares muy necesarias para la población. Las estatizaciones de los recursos naturales que se están llevando adelante están permitiendo la creación de una renta que el estado había perdido con la privatizaciones de los años 80 y 90, y que es invertida en planes sociales a un nivel que ha superado en poco tiempo lo hecho por los gobiernos de los últimos 30 años. Las nacionalizaciones de gas y petróleo, la defensa del cultivo de coca que Bush venía persiguiendo en acuerdo con la burguesía local mediante las fumigaciones y la erradicación forzosa y la política de amistad hacia Cuba Venezuela y de independencia en su política exterior, radicalmente distinta a la que venían aplicando gobiernos anteriores como el de Sánchez de Losada, se han granjeado la enemistad justificada de la administración yanky. Evo también ha emprendido programas de alfabetización y para combatir la pobreza extrema, así como una jubilación universal y la construcción de escuelas y hospitales. Han sido pasos importantes y para alcanzarlos se ha debido afectar las ganancias de grandes grupos empresarios. El gobierno de los inferiores, de los “llamas”, le ha quitado algo de sus ganancias. Están rabiosos.

La bandera de la autonomía

Ahí está el porque la derecha se organiza mostrando una cara pública de cordero, que incluye referéndum y un constante llamado a la democracia y al federalismo, para ocultar al lobo que, con asesoramiento de la embajada yanqui, prepara el derrocamiento de un gobierno legítimo y popular, aún a costa de miles de muertos. El gobierno ha intentado dialogar y realizó ciertas concesiones para frenar las ambiciones de los grupos de poder y la oposición política, como la exigencia de la mayoría de dos tercios para aprobar la nueva constitución, concesión que luego tuvo que deshacer con un costo político alto. Lejos de apaciguarlos, le ha dado la certeza que presionando irán torciéndole el brazo al gobierno. Mientras las mayorías bolivianas quieren un estado democrático y pluricultural, libre y soberano, como lo han expresado en la nueva constitución, la derecha racita quiere a los indios de rodillas y pidiendo perdón. Es la derecha la que desconoce la constitución y la legalidad actuando claramente para preservar los beneficios de una minoría. Frente a los hechos de violencia promovidos por las bandas de derecha como en Sucre se debería actuar con el peso de la ley para juzgar a los responsables. La derecha ha tomado una bandera democrática como el federalismo (el estado Boliviano es tan centralista que en los departamentos no se eligen gobernadores) y la hizo propia bajo un contenido autonomista y en casos extremos separatista, como los sectores más extremistas de Santa Cruz, bajo el cual exigen autonomía económica de La Paz, y el derecho a cobrar sus propios impuestos y regalías, debilitando el poder del estado en beneficio de las zonas más ricas y productivas y a costa de las mayorías populares del altiplano. El gobierno quizá no haya tenido el reflejo suficiente para bloquear ese operativo tomando y haciendo suyo un federalismo democrático e integrado. La votación autonómica en Santa Cruz ha sido un golpe político para el gobierno.

Avanzar en las demandas populares

La derecha tradicional boliviana encabezada por PODEMOS de Tuto Quiroga , en una jugada para diferenciarse de los cívicos de los departamentos que aparecen como nuevas figuras, ha aceptado después de un año el llamamiento del gobierno para realizar un referéndum revocatorio del presidente, vice y prefectos, con la intención de plebiscitar su gestión y obligar a la destitución de por lo menos dos prefectos de la derecha que no alcanzarían los votos suficientes para revalidarse. El gobierno respondió con reflejos al acepar la propuesta que deja a la oposición dividida. Todavía queda mucho por negociar para que este se lleve adelante. Pero el gobierno tiene la obligación de aprovechar esta división para avanzar. La campaña por la continuidad de Evo y la salida de los Prefectos del oriente, que ya han votado llevar adelante la mayoría de los movimientos sociales, debe estar acompañada de medidas efectivas, porque el voto puede ayudar pero en última instancia el desempate de esta situación crítica lo decidirá la fuerza social, política y militar con que cuenten los bandos en pugna. Es necesario conceder las tierras campesinas de origen que fueron robadas durante la dictadura de Banzer a los campesinos guaraníes del oriente, hoy en manos de los terratenientes, como forma de avanzar en una reforma agraria integral en todo el país, que permita la diversificación de los cultivos para alimentar a la población. Esta medida no sólo haría justicia con los pueblos originarios campesinos sino que quitaría base social y poder económico a la derecha. También en la reconstrucción de un estado de nuevo tipo, expulsando a las viejas camarillas de funcionarios corruptos unidos por mil lazos a los intereses capitalistas. También mecanismos de combate a la inflación, aumento de salarios y otras medidas populares para resolver problemas urgentes. Las juntas vecinales del El Alto han planteado al gobierno la creación de una dirección para avanzar en la revolución. Los 34 pueblos originarios del oriente se han declarado autónomos y amparados en la constitución plantean recuperar sus Tierras de Origen. Es necesario que el gobierno escuche y apoye a los movimientos que representa, pero que preste un apoyo efectivo, permitiendo la participación y el control de los recursos económicos y la organización popular mediante asambleas y organizaciones propias de las masas populares. También que se favorezca las organizaciones de base y la autodefensa de las comunidades, incluso armada, que evite nuevos actos de humillación, robos de tierras y asaltos de los comandos civiles, así como un esfuerzo mediático y cultural para demostrar el carácter reaccionario y la vinculación con el imperialismo de esta derecha que posee la totalidad de los medios de comunicación del país. En Bolivia es tiempo defender las conquistas que han costado mucho, es tiempo de avanzar hacia la revolución para no retroceder, y es difícil que un “capitalismo andino” sea más eficaz o siquiera posible, tanto para impedir el avance de la reacción como para satisfacer las necesidades de una población postergada. Un camino anticapitalista y socialista se perfila como una variante posible y necesaria para alcanzar ambos propósitos.






Palabras clave

La Corriente Praxis nació en mayo del 2004 como parte de los esfuerzos por desarrollar una nueva cultura política en la izquierda. Fuimos impulsores y participamos de los diversos intentos de ragrupamiento sindical y político, como el Movimiento por la reducción de la jornada laboral, el MIC (Movimiento Intersindical Clasista), el EDI (Economistas de Izquierda) y el Plenario por el Reagrupamiento de la Izquierda y la Revista de América. También participamos activamente en los plenarios de la izquierda internacional del Foro Social Mundial y mantenemos relaciones de amistad con organizaciones políticas internacionales, en particular con el PSOL de Brasil y La Marea Socialista de Venezuela. También hemos apoyado y participado del espacio de la Nueva Izquierda junto al MST, Pueblo Libre y al Bloque del Sur de Héctor Bidonde, que en 2007 colocó como legisladora en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Patricia Walsh.

Nuestros esfuezos están dirigidos al fortalecimeinto de los movimientos sindicales, sociales, campesinos y estudiantiles y a la tarea de construir en confluencia con otras corrientes y tradiciones , una herramienta política anticapitalista, antiimperialista y socialista enraizada en las masas. En concordancia con dichos esfuerzos estamos convencidos que es necesario aportar teóricamente a la renovación del ideario socialista, superando el dogmatismo, el sectarismo y la autoproclación y recuperando las banderas de la izquierda en un proyecto emancipador y democrático que relance en nuestro país y en el continente el combate por un horizonte socialista.

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